LA VISION FINAL
I.- La simplicidad de la salvación
¡Qué simple es la salvación! Tan sólo afirma que lo que nunca fue verdad no es verdad ahora ni lo será nunca. Lo imposible no ha ocurrido, ni puede tener efectos. Eso es todo. Cap.31.I.1.1:4
Ya no puedes decir que no percibes ninguna diferencia entre lo falso y lo verdadero. Se te ha dicho exactamente cómo distinguir lo uno de lo otro, y lo que tienes que hacer si te confundes. Cap.31.I.1.8:9
Las lecciones que te enseñaste a ti mismo las aprendiste con tanto esmero y se encuentran tan arraigadas en ti que se alzan como pesadas cortinas para nublar lo simple y lo obvio. No digas que no puedes aprender. Pues tu capacidad para aprender es tan grande que te ha enseñado cosas tan difíciles como que tu voluntad no es tu voluntad, que tus pensamientos no te pertenecen, e incluso, que no eres quien eres. Cap.31.I.3.4:6
¿Quién podría afirmar que lecciones como éstas son fáciles de aprender? Sin embargo, tú has aprendido eso y más. Cap.31.I.4.1:2
Y cada una de las lecciones que configuran al mundo procede del primer logro de tu aprendizaje, el cual fue de tal enormidad que, ante su magnitud, la Voz del Espíritu Santo parece débil e inaudible. Cap.31.I.4.4
El mundo comenzó con una extraña lección, lo suficientemente poderosa como para dejar a Dios relegado al olvido y a Su Hijo convertido en un extraño ante sus propios ojos, exiliado del hogar donde Dios Mismo lo había ubicado. Tú que te has enseñado a ti mismo que el Hijo de Dios es culpable, no digas que no puedes aprender las sencillas lecciones que la salvación te enseña. Cap.31.I.4.5:6
Solamente se pueden aprender dos lecciones. Cada una de ellas da lugar a un mundo diferente. Y cada uno de esos mundos se deriva irremediablemente de su fuente. Cap.31.I.7.1:3
El mundo que ves es el resultado inevitable de la lección que enseña que el Hijo de Dios es culpable. Es un mundo de terror y desesperación. En él no hay la más mínima esperanza de hallar la felicidad. Cap.31.I.7.4:6
En el mundo que resulta de la lección que afirma que el Hijo de Dios es inocente no hay miedo, la esperanza ilumina todo y una gran afabilidad refulge por todas partes. No hay nada en él que no te invite amorosamente a ser su amigo y que le permitas unirse a ti. Cap.31.I.8.1:2
El Cristo en ti recuerda a Dios con la misma certeza con la que Él conoce Su Amor. Pero Dios sólo puede ser Amor si Su Hijo es inocente. Cap.31.I.9.3:4
¿Qué es la tentación, sino el deseo de tomar una decisión errónea con respecto a lo que quieres aprender, y obtener un resultado que no deseas? El reconocimiento de que ése es un estado mental indeseable se convierte en el medio por el que se vuelve a examinar la elección, viéndose entonces que hay otro resultado más deseable. Cap.31.I.11.1:2
Olvidémonos de nuestras propias ideas acerca del propósito del mundo, pues no lo sabemos. Dejemos que toda imagen que tengamos acerca de cualquier persona se desprenda de nuestras mentes y desaparezca. Cap.31.I.12.2:4
No abrigues ningún juicio, ni seas consciente de ningún pensamiento, bueno o malo, que jamás haya cruzado tu mente con respecto a nadie. Ahora no lo conoces. Cap.31.I.13.1:2
Ahora él renace para ti, y tú para él, sin el pasado que lo condenó a morir, y a ti junto con él. Ahora él es tan libre para vivir como lo eres tú porque una vieja lección que se había aprendido ha desaparecido, dejando un sitio donde la verdad puede renacer. Cap.31.I.13.4:5
II.- Caminando con Cristo.
Repasemos nuevamente lo que parece interponerse entre la verdad de lo que eres y tú. Cap.31.II.2.1
Tú quieres determinar lo que es verdad, y debido a tu deseo, estableces dos alternativas entre las que elegir cada vez que crees que tienes que tomar una decisión. Cap.31.II.2.5:6
Pero no la busques en los sueños que forjaste con el propósito de que esto estuviese nublado de tu conciencia. Cap.31.II.2.10
El líder y el seguidor parecen desempeñar diferentes papeles, y cada uno de estos parece poseer ventajas que tú no quisieras perder. Cap.31.II.3.3
Odias a aquel a quien le asignaste el papel de líder cuando tú lo quisieras tener, y lo odias igualmente cuando él no lo asume en aquellas ocasiones en que tú quieres ser el seguidor y abandonar el liderato. Para eso fue para lo que concebiste a tu hermano, y te acostumbraste a pensar que ése era su propósito. Cap.31.II.4.3:4
Si él acaba siendo tu líder o seguidor no importa, pues en cualquier caso habrás elegido la muerte. Pero si él clama por la muerte o por la vida, por el odio o bien por el perdón y por la ayuda, entonces el resultado no será el mismo. Si oyes el primero de esos llamamientos, te separarás de él y te perderás. Más si oyes el segundo, te unirás a él y en tu respuesta se halla la salvación. La voz que oyes en él no es sino la tuya. Cap.31.II.5.7:11
Antes de contestar, haz una pausa y piensa en lo siguiente: La respuesta que le dé a mi hermano es la que yo estoy pidiendo. Y lo que aprenda acerca de él, es lo que aprenderé acerca de mí. Cap.31.II.6.1:3
Este hermano ni nos dirige ni nos sigue, sino que camina a nuestro lado por la misma senda que nosotros recorremos. Él es como nosotros, y se halla tan cerca o tan lejos de lo que anhelamos como le permitamos estar. No hacemos ningún avance que él no haga con nosotros, y si él no avanza, nosotros retrocedemos. Cap.31.II.6.5:7
Despeja tu mente de viejas ideas. Olvida las tristes lecciones que aprendiste acerca de este Hijo de Dios que te llama. Cristo llama a todos con igual ternura, sin ver líderes ni seguidores, y oyendo una sola respuesta para todos ellos. Puesto que Él oye una sola Voz, no puede oír una respuesta diferente de la que dio cuando Dios lo nombró Su único Hijo. Cap.31.II.7.3:6
Nada te hará daño en este santo lugar adonde vienes a escuchar en silencio y a aprender qué es lo que realmente quieres. Esto será lo único que se te pedirá aprender. Mas al oírlo, comprenderás que lo único que necesitas hacer es abandonar los pensamientos que ya no deseas y que nunca fueron verdad. Cap.31.II.8.6:8
Perdona a tu hermano por todo lo que aparenta ser, lo cual procede de las viejas lecciones que te habías enseñado a ti mismo acerca de tu pecaminosidad. Cap.31.II.9.1
Unidos podéis recordar y aceptar vuestra herencia común. Solos, se os niega a ambos. ¿No está claro acaso que mientras sigas insistiendo en ser líder o seguidor pensarás que caminas solo, sin nadie a tu lado? Éste es el camino que no conduce a ninguna parte, pues no se te puede otorgar la luz mientras camines solo, y así, no puedes ver por donde vas. Cap.31.II.11.1:4
Pues hay Alguien a tu lado que ilumina tu camino, de modo que puedas dar cada paso con certeza y sin ninguna duda con respecto a qué camino seguir. Tener los ojos vendados puede ciertamente cegarte, mas no puede hacer que el camino en sí sea obscuro. Y Aquel que viaja contigo tiene luz. Cap.31.II.11.7:9
III.- Los que se acusan a sí mismos
Solo los que se acusan a sí mismos pueden condenar.Cap.31.III.1.1
Y ¿Qué puedes merecer, sino lo que eres? Si no creyeses que mereces ataque, jamás se te ocurriría atacar a nadie. Cap.31.III.2.6:7
Los pecados se perciben en el cuerpo, no en la mente. No se ven como propósitos, sino como acciones. Los cuerpos actúan, pero las mentes no. Por lo tanto, el cuerpo debe tener la culpa de lo que él mismo hace. Cap.31.III.3.1:5
Si eres un pecado, no puedes sino ser un cuerpo, pues la mente no actúa. Cap.31.III.3.7
Un carcelero no obedece órdenes, sino que es el que le da órdenes al prisionero. Cap.31.III.3.11
Mas es el cuerpo el que es el prisionero, no la mente. El cuerpo no tiene pensamientos. No tiene capacidad de aprender, perdonar o esclavizar. No da órdenes que la mente tenga que acatar, ni fija condiciones que ésta tenga que obedecer. Cap.31.III.4.1:4
Pues la mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio. Cap.31.III.4.10
Haz que tu mente sea receptiva al cambio, y ni a tu hermano ni a ti se os podrá imponer ninguna pena ancestral. Pues Dios ha decretado que no se pueda pedir ni hacer ningún sacrificio. Cap.31.III.7.3:4
IV.- La verdadera alternativa
Existe una marcada tendencia a pensar que el mundo puede ofrecer consuelo y escape de los mismos problemas que tiene como propósito perpetuar. ¿A qué se debe esto? Se debe a que éste es un lugar en el que elegir entre ilusiones parece ser la única opción, ya que tú crees tener control de los resultados de tu elección. Cap.31.IV.1.1:4
Lo que tiene que ir contigo te acompañara, sea cual sea el camino que elijas recorrer. Cap.31.IV.1.8
La verdadera elección no es algo ilusorio. Mas el mundo no te la puede ofrecer. Todos sus caminos no hacen sino conducir a la desilusión, a la nada y a la muerte. Sus alternativas no constituyen una verdadera elección. Cap.31.IV.2.1:4
Su finalidad es inescapable, pues no hay elección posible entre ellos. Todos te conducen a la muerte. Cap.31.IV.2.10:11
Aprende ahora, sin dejarte abatir por ello, que no hay ninguna esperanza de encontrar respuesta alguna en este mundo. Mas no juzgues la lección que apenas acaba de comenzar con esto, ni busques ninguna señal en el mundo que te haga pensar que tal vez haya otro camino. No sigas tratando de encontrar esperanzas donde no las hay. Cap.31.IV.4.3:6
Aprender que el mundo sólo ofrece una alternativa, sea cual sea la forma en que ésta se manifieste, es el comienzo de la aceptación de que sí hay otra alternativa que es real. Oponerte a este paso es impedir el logro del propósito para el que viniste aquí, Cap.31.IV.6.1:2
Hay una elección que tienes el poder de hacer una vez que hayas visto las verdaderas alternativas. Hasta que no llegues a este punto no tendrás nada entre qué elegir, y lo único que podrás hacer es decidir cuál es el mejor forma de engañarte a ti mismo otra vez. Cap.31.IV.8.1:2
Todos los caminos que te alejan de lo que eres te conducen a la confusión y a la desesperanza. Sin embargo, Él nunca dejó Sus Pensamientos a la merced de la muerte sin que su Fuente estuviese eternamente en ellos. Cap.31.IV.9.5:6
Moran unidos a Él, y en su unicidad ambos se conservan intactos. No hay camino que pueda alejarte de Él, ni jornada que pueda llevarte más allá de ti mismo. Cap.31.IV.10.3:5
- Los versículos compartidos, son meramente indicativos al tema de cada párrafo del Capítulo, solo la lectura completa del libro de Un Curso de Milagros, te dará una mejor comprensión. Te invito a escuchar el audiolibro.
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