Capitulo 29-UCDM-Libro de Texto 2da Parte

EL DESPERTAR

VI.-El perdón y el final del tiempo

En el perdón reside tu paz, pues en él radica el fin de la separación y del sueño de peligro y destrucción, de pecado y muerte, de locura y asesinato, así como de aflicción y pérdida. Éste es el “sacrificio” que pide la salvación, y a cambio de todo ello gustosamente ofrece paz. Cap.29.VI.1.4:5

El Hijo de Dios jamás puede cambiar por razón de lo que los hombres han hecho de él.  Será como siempre ha sido y como es,  pues el tiempo no fijó su destino, ni marcó la hora de su nacimiento ni la de su muerte. El perdón no lo cambiará. No obstante, el tiempo solo está a la espera del perdón para que las cosas del tiempo puedan desaparecer,  ya que no son de ninguna utilidad. Cap.29 VI.2.11:14

Poder cambiar es el mayor regalo que Dios le dio a todo lo que tú quisieras hacer eterno, para asegurarse de que el Cielo fuese lo único que no desapareciese. No naciste para morir. Y no puedes cambiar, ya que tu función la fijó Dios. Cap.29 VI.4.1:3

Pues el perdón no sé propone conservar el tiempo, si no abolirlo una vez que deja de ser de utilidad. Y una vez que deja de ser útil, desaparece. Y así donde una vez parecía reinar, se restaura ahora a plena conciencia la función que Dios le encomendó a Su Hijo. El tiempo no puede fijar un final para el cumplimiento de esta función ni para su inmutabilidad. Cap.29 VI.4.5:8

VII.-No busques fuera de ti mismo

No busques fuera de ti mismo. Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone. El Cielo no se puede encontrar donde no está,  ni es posible hallar paz en ningún otro lugar excepto en él. Ninguno de los ídolos que veneras cuando llamas a Dios te contestará en su lugar. Cap.29 VII.1.1:4

No busques fuera de ti mismo. Pues todo el dolor procede simplemente de buscar en vano lo que deseas, y de insistir que sabes dónde encontrarlo. Cap.29 VII.1.6:7

Alégrate de que se te diga donde reside la felicidad, y no la sigas buscando por más tiempo en ningún otro lugar, pues buscarás en vano. Mas  se te ha concedido conocer la verdad, y saber que no la debes buscar fuera de ti. Cap.29.VII.1.10:12

Siempre que tratas de alcanzar un objetivo en el que el mejoramiento del cuerpo es el beneficiario principal, estás buscando la muerte. Cap.29 VII.4.1

No busques fuera de ti mismo. Esa búsqueda implica que te falta plenitud interna y que temes contemplar tu ruina, por lo que prefieres buscar lo que eres fuera de ti mismo. Cap.29 VII.4.5:6

Ni la tristeza ni el sufrimiento proclaman otro mensaje que el de haber hallado un ídolo que representa una parodia de la vida,  el cual, al no tener vida, es realmente la muerte, a la cual se considera real y se le da forma viviente. Cap.29 VII.5.3

Todos los ídolos de este mundo fueron concebidos para impedirte conocer la verdad que se encuentra en tu interior y para que le fueses leal al sueño de que para ser íntegro y feliz tienes que encontrar lo que se encuentra fuera de ti mismo. Es inútil rendirle culto a los ídolos y esperar hallar paz. Dios mora en tu interior, y tu plenitud reside en Él. Cap.29 VII.6.1:3

Para cambiar todo esto, y abrir un camino de esperanza y liberación en lo que aparenta ser un círculo interminable de desesperación, necesitas tan sólo aceptar que no sabes cuál es el propósito del mundo. Cap.29 VII.8.1

Tú eliges los sueños que tienes, pues son la representación de tus deseos, aunque se perciben como si viniesen de afuera. Tus ídolos hacen lo que tú quieres, y tienen el poder que le adjudicas. Cap.29 VII.8.4:5

Tu Santa mente es el altar de Dios, y donde Él está no puede haber ídolos. El temor a Dios no es el miedo de perder tu realidad sino el miedo de perder tus ídolos. Cap.29 VII.9.5:7

La salvación trata de probar que la muerte no existe y que lo único que existe es la vida. Cap.29 VII.10.2

Un ídolo no puede ocupar el lugar de Dios. Deja que Él te recuerde Su Amor por ti, y no trates de ahogar Su Voz con los cantos de profunda desesperación que le ofreces a los ídolos de ti mismo. No busques esperanzas más allá de tu Padre. Pues la esperanza de felicidad no es la desesperación. Cap.29 VII.10.4:7

VIII.-El anti-Cristo

¿Qué es un ídolo? ¿Crees saberlo? Cap.29.VIII.1.1:2

Un ídolo es una imagen de tu hermano a la que le atribuyes más valor que a él. Sea cual sea la forma de los ídolos,  los inventas para reemplazar a tu hermano. Y esto es lo que nunca se percibe o se reconoce. Cap.29.VIII.1.6:8

No dejes que las formas que adoptan te engañen, pues los ídolos no son sino subtítulos de la realidad. Cap.29.VIII.2.1:2

Crees que los ídolos tienen el poder de remediar tus deficiencias y de proporcionarte la valía que no tienes. Todo aquel que cree en ellos se convierte en esclavo de la pequeñez y de la pérdida. Cap.29.VIII.2.4:5

Un ídolo es una falsa impresión o una creencia falsa; alguna forma de anti-Cristo que constituye una brecha entre el Cristo y lo que tú ves. Un ídolo es un deseo hecho tangible al que se le ha dado forma,  que se percibe entonces como real y se ve como algo externo a la mente. Cap.29.VIII.3.1:2

Todas formas de anti-Cristo se opone a Cristo. Cap.29.VIII.3.5

Este mundo de ídolos es un velo que cubre la paz de Cristo porque su propósito es separarte de tu hermano. Cap.29.VIII.4.1

¿Qué es un ídolo? ¡Un ídolo no es nada! se necesita creer en él para que parezca cobrar vida, y se le tiene que dotar de poder para que pueda ser temido. Cap.29.VIII.5.1:3

Esto es lo que es el anti-Cristo: la extraña idea de que hay un poder más allá de la omnipotencia,  un lugar más allá del infinito y un tiempo que trasciende lo eterno. Cap.29.VIII.6.2

Un ídolo no es nada, ni se encuentra en ninguna parte, mientras que Dios lo es todo y se encuentra en todas partes. Cap.29.VIII.7.6

Dios no tiene muchos hijos, sino uno sólo. Cap.29.VIII.9.1EL PERDON Y EL TIEMPO

Dios te dio todo lo que existe. Y para asegurarse de que no lo pudieses perder, se lo dio también a toda cosa viviente. Y así,  toda cosa viviente es parte de ti, así como de Él. Ningún ídolo puede hacer que seas más que Dios. Más nunca estarás satisfecho siendo menos. Cap.29.VIII.9.7:11

IX.- El sueño del perdón

El que es esclavo de ídolos lo es porque está dispuesto a serlo. Y dispuesto también tiene que estar para poderse postrar en adoración ante lo que no tiene vida y buscar poder en lo que es impotente. Cap.29.IX.1.1:2

Escucha, pues, tu historia en el sueño que tejiste, y pregúntate si no es verdad  qué no crees que es un sueño. Cap.29.IX.1.4

En la mente que Dios creó perfecta como Él Mismo se adentró un sueño de juicios. Y en ese sueño el Cielo se trocó en infierno, y Dios se convirtió en el enemigo de Su Hijo. Cap.29.IX.2.1:2

¿Cómo puede despertar el Hijo de Dios de este sueño? Es un sueño de juicios. Para despertar, por lo tanto, tiene que dejar de juzgar. Pues el sueño parecerá prolongarse mientras él forme parte de él. No juzgues, pues el que juzga tiene la necesidad de ídolos para evitar que sus juicios recaigan sobre él mismo. Cap.29.IX.2.3:7

Dios sabe de justicia, no de castigos. Pero en el sueño es juicios tú te atacas y te condenas a ti mismo;  y  deseas ser el esclavo de ídolos que se interponen entre tus juicio y la pena que éstos conllevan. Cap.29.IX.3.6:7

No puede haber salvación en el sueño tal como lo estás soñando. Cap.29.IX.4.1

Criatura de Dios,  la luz aún se encuentra en ti. No estás sino soñando,  y los ídolos son juguetes con los que sueñas que juegas. Cap.29.IX.4.3:4

Los niños juegan a gobernar el mundo,  y  le otorgan a sus juguetes el poder de moverse, hablar, pensar, sentir,  y comunicarse por ellos. Sin embargo,  todo lo que los juguetes parecen hacer solo tiene lugar en la mente de aquellos que juegan con ellos. Cap.29.IX.4.6:7

Las pesadillas con sueños pueriles. En ellos los juguetes se han vuelto contra el niño que pensó haberles otorgado realidad. Mas ¿tiene acaso un sueño el poder de atacar? ¿O podría un juguete volverse enorme y peligroso, feroz y salvaje? Esto es lo que el niño cree, pues tiene miedo de sus pensamientos y se los atribuye a los juguetes. Cap.29.IX.5.1:5

El sueño de juicios no es más que un juego de niños, en el que el niño se convierte en un padre poderoso, pero con la limitada sabiduría de un niño. Cap.29.IX.6.4

El Mundo real es también un sueño. Cap.29.IX.7.1

El Mundo real es un sueño en el que no se usa a nadie para que sea el sustituto de otra cosa, ni tampoco se le interpone entre los pensamientos que la mente concibe y lo que ve. No se usa a nadie para lo que no es,  pues las cosas infantiles hace mucho que se dejaron atrás.  Y lo que una vez fue un sueño de juicios se ha convertido ahora en un sueño donde todo es dicha porque ése es su propósito. Ahí sólo puede tener lugar sueños de perdón,  pues el tiempo está a punto de finalizar. Cap.29.IX.7.1:7

El perdón, una vez que es total, hace que la intemporalidad esté tan cerca que entonces se puede oír el himno del Cielo, no con los oídos, sino con la santidad que nunca se ausentó del altar que se encuentra eternamente en lo más profundo del Hijo de Dios. Cap.29.IX.8.5

Los sueños de perdón te recuerdan que estás a salvo y que no te has atacado a ti mismo. Cap.29.IX.10.1

Los sueños de perdón son benévolos con todo aquel que forma parte de ellos. Y así, liberan completamente al soñador de los sueños de miedo. Cap.29.IX.10.3:4

Capitulo 29- 1ra Parte

Audiolibro Cap. 29

  • Los versículos compartidos, son meramente indicativos al tema de cada párrafo del Capítulo, solo la lectura completa del libro de Un Curso de Milagros, te dará una mejor comprensión. Te invito a escuchar el audiolibro.

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