Capitulo 28-UCDM-Libro de Texto 1ra Parte

EL DES-HACIMIENTO DEL MIEDO

I.- El recuerdo del presente

El milagro no hace nada. Lo único que hace es deshacer. Y de este modo, cancela la interferencia a lo  que se ha hecho. Cap.28.I.1.1:3

El milagro no hace sino mostrar que el pasado ya pasó, y que lo que realmente ya pasó no puede tener efectos. Recordar la causa de algo tan sólo puede dar lugar a ilusiones de su presencia, pero no puede producir efectos. Cap.28.I.1.8:9

Recordar es un proceso tan selectivo como percibir, al ser su tiempo pasado. Es percibir el pasado como si estuviese ocurriendo ahora y aún se pudiese ver. La memoria, al igual que la percepción, es una facultad que tú inventaste para que ocupase el lugar de lo que Dios te dio en tu creación. Cap.28.I.2.5:7

El Espíritu Santo puede ciertamente hacer uso de la memoria, pues Dios Mismo se encuentra en ella. Mas no es ésta una memoria de sucesos pasados, sino únicamente de un estado presente. Cap.28.I.4.1:2

No existe vínculo alguno entre la memoria y el pasado. Cap.28.I.4.5

El tiempo no quita ni restituye. Sin embargo, lo utilizas de una manera extraña, como si el pasado hubiese causado el presente, y éste no fuese más que una consecuencia en la que no se puede hacer cambio alguno, toda vez que su causa ha desaparecido. Cap.28.I.6.3:4

Es imposible poder cambiar nada en el presente si su causa se encuentra en el pasado. Tal como usas la memoria, sólo el pasado está en ella, y así, no es más que un modo de hacer que el pasado predomine sobre el ahora. Cap.28.I.6.6:7

Lo que tú recuerdas nunca sucedió, pues procedió de una ausencia de causa, que tú pensaste que era una causa. Cap.28.I.9.1:2

El milagro te recuerda una Causa que está eternamente presente y que es inmune al tiempo y a cualquier interferencia. Dicha Causa nunca ha dejado de ser lo que es. Y tú eres Su efecto, tan inmutable y perfecto como Ella Misma. Su recuerdo no se encuentra en el pasado, ni aguarda al futuro. Cap.28.I.9.4:7

Ya no hay pasado que con su imagen tenebrosa impida el feliz despertar de la mente a la paz presente. Las trompetas de la eternidad resuenan por toda la quietud, mas no la perturban. Cap.28.I.13.3:4

Ahora el Hijo de Dios se ha vuelto por fin consciente de una Causa presente y de Sus benévolos efectos. Ahora comprende que lo que él ha hecho carece de causa y que no tiene efectos de ninguna clase. Cap.28.I.14.1:2

II.-La inversión de efecto y causa

Sin causa no puede haber efectos, mas sin efectos no puede haber causa. Lo que hace que una causa sea causa son sus efectos; el Padre es Padre por razón de Su Hijo. Los efectos no crean su causa, pero sí establecen su condición de causa. De este modo, el Hijo otorga Paternidad a su Creador y recibe el regalo que le ha dado. Cap.28.II. 1.1:4

El círculo de la creación no tiene fin. Su punto de partida y su punto final son el mismo, pero dentro de sí encierra a todo el universo de la creación, sin principio ni fin. Cap.28.II.1.6:8

La naturaleza del inocente es ser eternamente libre, sin barreras ni limitaciones. La pureza, por lo tanto, no es algo propio del cuerpo. Ni tampoco puede hallarse allí donde hay limitaciones. Cap.28.II.2.4:6

Pues la enfermedad es un intento descabellado de adjudicar efectos a lo que carece de causa y de hacer de ello una causa. Cap.28.II.2.11

La enfermedad es siempre un intento de parte del Hijo de Dios de ser él su propia causa y de no permitirse a sí mismo ser el Hijo de su Padre. Como consecuencia de este deseo irrealizable, él no cree ser el efecto del Amor, sino que él mismo debe ser su propia causa debido a lo que es. Cap.28.II.3.1:2

El milagro no te despierta, sino que simplemente te muestra quien es el soñador. Te enseña que mientras estés dormido puedes elegir entre diferentes sueños, dependiendo del propósito que le hayas adscrito a tu soñar. Cap.28.II.4.2:3

Un sueño es como una memoria, en el sentido de que te presenta las imágenes que quieres que se te muestren. Cap.28.II.4.5

Pero si tú eres el soñador, puedes percibir cuando menos esto: que eres tú el causante del sueño, y, por lo tanto, que puedes aceptar otro sueño. Pero para que este cambio en el contenido del sueño tenga lugar, es esencial que te des cuenta que fuiste tú quien soñó el sueño que no le gusta. Pues no es otra cosa que un efecto que tú causaste, y del que ya no quieres ser la causa. Cap.28.II.5.3:4

Puedes ser el causante de un sueño, pero jamás podrás hacer que sus efectos sean reales. Pues ello cambiaría su causa, y eso es precisamente lo que no puedes hacer. El soñador de un sueño no está despierto ni sabe que duerme. Cap.28.II.6.5:7

El milagro establece que estás teniendo un sueño y que su contenido no es real. Éste es un paso crucial a la hora de lidiar con ilusiones. Nadie tiene miedo de ellas cuando se da cuenta de que fue él mismo quien las invento. Cap.28.II.7.1:3

La separación comenzó con el sueño de que el Padre estaba privado de Sus Efectos y de que era incapaz de conservarlos, pues había dejado de ser su Creador. En el sueño, el soñador se hizo a sí mismo. Cap.28.II.8.1:2

Pero lo que hizo se volvió contra él, asumiendo el papel de creador suyo, tal como él mismo había hecho. Y así como él odio a su Creador, del mismo modo las figuras del sueño lo odian a él. Cap.28.II.8.3:4

Mas la venganza de ellas contra el cuerpo es lo que parece probar que el soñador no es el autor del sueño. Primero se separan efecto y causa, y luego se invierten, de forma que el efecto se convierte en causa y la causa en efecto. Cap.28.II.8.7:8

Ése es el último paso de la separación, con el que da comienzo a la salvación, la cual se encamina en dirección contraria. Este último paso es un efecto de lo que ha sucedido antes, que ahora parece ser la causa. Cap.28.II.9.1:2

El milagro es el primer paso en el proceso de devolverle a la Causa la función de ser causa y no efecto. Pues esta confusión ha dado lugar al sueño, y mientras no se resuelva, despertar seguirá siendo algo temible. Y la llamada a despertar no será oída, pues parecerá ser llamada al temor. Cap.28.II.9.3:5

Los milagros son los felices efectos de devolver la enfermedad- la consecuencia-a su causa. El cuerpo se libera porque la mente reconoce lo siguiente: “Nadie me está haciendo esto a mí, sino soy yo quien me lo estoy haciendo a mí mismo”. Y así la mente queda libre para llevar a cabo otra elección. Cap.28.II.12.4:6

III.- El acuerdo a unirse

Ninguna mente puede estar enferma a menos que otra mente esté de acuerdo en que están separadas. Cap.28.III.2.1

Unirte a la mente de un hermano bloquea la causa de la enfermedad y sus percibidos efectos. La curación es el efecto de mentes que se unen, tal como la enfermedad es la consecuencia de mentes que se separan. Cap.28.III.2.5:6

El milagro no hace nada precisamente porque las mentes están unidas y no se pueden separar. En el sueño, no obstante, esto se ha invertido, y las mentes separadas se ven como cuerpos, los cuales están separados y no pueden unirse. Cap.28.III.3.1:2

El final del sueño es el fin del miedo, pues el amor nunca formo parte del mundo de los sueños. Cap.28.III.4.1

La causa del dolor es la separación, no el cuerpo, el cual es sólo su efecto. Sin embargo, la separación no es más que un espacio vacío, que no contiene nada ni hace nada, y que es tan insustancial como la estela que los barcos dejan entre las olas al pasar. Cap.28.III.5.1:2

Dios tiene el puente, pero sólo en el espacio que el milagro ha dejado libre y despejado. Mas Él no puede tender un puente sobre las semillas de la enfermedad y la vergüenza de la culpabilidad, pues no puede destruir una voluntad ajena que Él no creó. Cap.28.III.6.1:2

¿Qué es el mundo, sino una diminuta brecha que parece desgarrar la eternidad y fragmentarla en días, meses y años? ¿ Y que sois vosotros que vivís en el mundo, sino una imagen fragmentada del Hijo de Dios, donde cada uno de los fragmentos está oculto dentro de un trocito de barro separado e inseguro?. Cap.28.III.7.4:5

No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Cap.28.III.8.1

El sueño de la curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. Cap.28.III.8.4

Capitulo 27 – 2da Parte

Audiolibro Cap.28

  • Los versículos compartidos, son meramente indicativos al tema a cada párrafo del Capítulo, solo la lectura completa del libro de Un Curso de Milagros, te dará una mejor comprensión. Te invito a escuchar el audiolibro.

Deja un comentario

Copyright © Soy Tu Clave 2024